Rendición de los últimos de Filipinas

Efemérides relacionadas

El sitio de Baler, fue un asedio producido por los insurrectos filipinos en el que las tropas españolas del Batallón Expedicionario de Cazadores nº2 se vieron obligadas a refugiarse en la iglesia, desde el 1 de julio de 1898 hasta el 2 de junio del año siguiente.

Con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos se puso fin a la guerra, cediendo la primera la soberanía sobre Filipinas. Debido a este hecho, los sitiados de Baler son conocidos como “los últimos de Filipinas”.

En 1896, en Filipinas se inició una insurrección contra el gobierno colonial español, algo que fue zanjado con el Pacto de Biak-na-Bató. Sin embargo, algunos líderes de la revolución se exiliaron en Hong Kong, a lo que el gobierno español redujo el número de efectivos destinados allí, pasando de 400 a 50 soldados.

Sin embargo, el 15 de febrero, en Cuba, se produjo el hundimiento del Maine, lo que sirvió como casus belli para el inicio de la guerra hispano-estadounidense.

Tras la derrota de la flota española, el 1 de mayo, los insurgentes, financiados y armados por Estados Unidos, volvieron a Filipinas para reanudar la revolución.

El destacamento de Baler, desconocedor del estallido de la guerra contra Estados Unidos ni de la recién proclamada independencia de Filipìnas, fue atacado de improviso y se refugiaron en la iglesia, comenzando así el sitio.

Fueron once los meses de angustia, penalidades y fatigas que sufrieron los soldados españoles, falleciendo incluso su capitán Enrique de las Morenas y Fossi, entre otros soldados. Pero pese a que el capitán filipino Villacorta enviara mensajes casi a diario a los sitiados, algunas veces en mano de desertores, Saturnino Martín Cerezo, el segundo teniente y encargado del batallón tras la muerte de Morenas, no titubeó en ningún momento.

Pese a carecer de víveres y alimentos a principios de abril, Cerezo no se rindió, continuando con la resistencia. En el mismo mes, las autoridades españolas que aún seguían en Filipinas les pidieron a las autoridades estadounidenses que acudieran a Baler y consiguieran la rendición de los sitiados, presumiendo que, aunque estos no querían hacerlo ante los filipinos, sí lo harían ante los estadounidenses.

Estos enviaron la cañonera Yorktown con una misiva del arzobispo de Manila para convencerles de que desistieran y se rindieran, pero los estadounidenses sufrieron una emboscada.

El teniente Gilmore parlamentó con los filipinos, que querían que los españoles se rindieran ante ellos, pero el teniente, comunicándoselo a Martín Cerezo, este se negó en rotundo, argumentando que era deshonroso para el ejército español rendirse ante los filipinos, por lo que continuarían con la resistencia.

Para mayo lo soldados comían cualquier animal que pudieran cazar (perros, gatos, reptiles, cuervos…) ya que apenas les quedaba arroz y hojas de naranjo para hacer infusiones.

Entre tanto, los filipinos intentaron incendiar la iglesia, ataque que los soldados españoles rechazaron con mucho esfuerzo. A partir de este momento, los ataques fueron continuos y diarios.

En junio, el teniente coronel de Estado Mayor Aguilar fue comisionado por el gobernador general filipino De los Ríos para la evacuación del destacamento de Baler y que retornasen con él a Manila. Sin embargo, Martín Cerezo no se fiaba de él, pensaba que era una maniobra filipina para que se rindiesen. Pero al ver los periódicos que le dejó, pudo comprobar que eran verídicos y que ya no tenía sentido que siguieran con la resistencia, por lo que se rindieron y fueron transportados a Manila y de ahí a España.

efemérides historicas

El segundo teniente Saturnino Martín Cerezo y el capitán Enrique de las Morenas (a título póstumo), fueron condecorados con la Cruz Laureada de San Fernando, mientras que el resto de soldados supervivientes (33), recibieron la Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo.

Ocurrió este mes...