Los ejércitos de Felipe IV fracasan en su intento de derrotar al ejército del conde de Villafor, en Estremoz.

Efemérides relacionadas

El 8 de junio de 1663 y después de conquistar la plaza de Evora, a fines de mayo, los españoles fracasan en su intento de derrotar al ejército portugués del conde de Villafor, en Estremoz. No obstante, los Trozos de Caballería Milán, Extremadura y Rosellón (futuros Regimientos Rey, España y Borbón) hicieron en esta jornada verdadero alarde de coraje y gallardía.

Esta acción se enmarca en el contexto de la Guerra de Restauración Portuguesa (1.640-1.668), en la cual, España, tras la firma del Tratado de Lisboa (1.668), reconocería la independencia de Portugal.

La guerra contra los independentistas portugueses se alargaba demasiado, y ello suponía una sangría más para las menguadas arcas de Felipe IV de España. Así, y con el objetivo de acabar con el conflicto cuanto antes, la Corte Española, planeó cortar los suministros por mar y los flujos económicos a los rebeldes lusos. Para ello, se propone contratar a una flotilla de navíos corsarios, y poner cerco a la plaza de Lisboa.

El primer plan, se abandonará por falta de recursos, y el segundo, sufrirá demoras, al remitirse con retraso a don Juan José de Austria, hijo natural del Rey de España y comandante de la expedición, los avituallamientos, pagas, armas, etc, necesarios para la recluta de soldados viejos, los hombres que eran verdaderamente apreciados por el mando español.

juan jose

A pesar de las trabas e inconvenientes administrativos y económicos, se fue organizando por fin una fuerza de unos 22.000 soldados, en su mayoría españoles e italianos.

Los portugueses hicieron otro tanto, y se prepararon para la guerra. Así, el conde de Vila-Flor, don Sancho Manuel de Vilhena, recibiría el mando supremo del ejército portugués, Dionisio de Melo, mandaría la Caballería, y Luís de Meneses, la Artillería. Sobre ellos, Frederick Schomberg.

El Ejército Español partió de Badajoz el 6 de mayo en busca de los portugueses, los cuales se habían concentrado en la población de Estremoz.

Dicha plaza se encontraba muy bien defendida, pues se habían levantado allí nuevas fortificaciones hechas con gran inteligencia, y contaba con una guarnición de 8.000 soldados y 2.000 caballos. Don Juan José, viendo que tomar la villa era tarea muy complicada y costosa, volvió la vista hacia Évora, que se encontraba casi desguarnecida.

Tras ocupar la ciudad, parten de nuevo los españoles en busca del ejército portugués, dejando en Évora una importante fuerza y la artillería pesada. A marchas forzadas y con la mitad de las raciones, los tercios se dirigieron hacia la villa de Arronches, una plaza controlada por España, con el fin de poder avituallarse y de coger fuerzas, pero en la tarde del 8 de junio, fueron interceptados por los portugueses, que se encontraban bien frescos y descansados. Éstos sabían que para vencer, debían aprovechar las circunstancias particulares de un terreno como el que se les presentaba en ese momento, con estrechuras, angosto y de poca llanura, así, podrían evitar un despliegue táctico de los españoles, además, también eran conscientes de que si se les dejaba seguir su camino hasta Arronches, podrían obtener refuerzos, y ser entonces los portugueses, los que tendrían los problemas, pues Estremoz podría caer esta vez, no se podría recuperar Évora, y peligraría todo Portugal.

La batalla comenzó a primera hora de la mañana con intercambios de artillería, se llegó al enfrentamiento cuerpo a cuerpo hacia las tres de la tarde. Los portugueses consiguieron la victoria. Parte de esta victoria fue debida a, como se indica más arriba, las limitaciones que impuso la orografía del terreno, que impidió la puesta en marcha de estrategias, tácticas y logística, que en campo abierto habrían dado otro resultado. La caballería no podía maniobrar adecuadamente, que aunque realizó verdaderos alardes de arrojo y valor, los resultados obtenidos, por ejemplo, en la apertura de brechas sobre las formaciones enemigas, no fueron los esperados, y tuvo que ocuparse más de cubrir repligues a base de cargas.

La derrota española, supuso el principio del fin de 28 años de intentos de reconquistar Portugal.

portugal

Don Juan, fue llamado a Madrid, donde a pesar de ser honrado con el título de Capitán General de la Mar, su padre, el rey Felipe IV, no lo recibió.

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