Estas palabras las dijo este niño canadiense al ver a su padre ir a tomar un barco para combatir en la Europa que estaba siendo devastada por la II Guerra Mundial. La imagen representa la dureza de la separación de familias enteras por la guerra.

Esta historia tiene un buen final porque el niño esperó a su padre y éste consiguió volver de la guerra para reunirse con su hijo, otros no pudieron hacer lo mismo.

La foto fue tomada por Claude P. Dettloff el 1 de octubre de 1940, al Regimiento de la Columbia Británica marchando por la calle Ocho en la intersección de la calle Columbia, New Westminster, Canadá. Mientras Dettloff estaba tomando la foto, Warren “Whitey” Bernard (el niño) se escapó de su madre y se dirigió hacia su padre, el soldado Jack Bernard.

La imagen recibió una amplia difusión y se utilizó en los bonos de guerra de la época y medallas conmemorativas.