En las guerras, como en cualquier otra situación extrema, aparecen hombres capaces de lo mejor y de lo peor.

El cabo William Harold Coltman, británico nacido en 1891, es un ejemplo de ello, en su caso, de lo mejor. Sirvió en el regimiento North Staffordshire en la Primera Guerra Mundial y su trabajo era camillero en las trincheras, cuya esperanza de supervivencia en el frente era aún menor que la del resto de soldados. Su labor era salir de la protección que brindaban las trincheras y salir a la tierra de nadie a recoger a los heridos.

Coltman hizo esto muchas veces, poniendo en riesgo su vida bajo el fuego enemigo para recoger a sus compañeros heridos. Este hombre es el británico más condecorado de su rango en toda la Primera Guerra Mundial. Recibió la Cruz Victoria, el mayor honor militar al valor que otorga el ejército británico.

La ganó el 3 de octubre de 1918 cuando se presentó voluntario para ayudar a los heridos en la tierra nadie y arrastrar, casi literalmente, a los heridos de vuelta hasta la posición británica. Estuvo varias horas haciendo este trabajo, saliendo y volviendo una y otra vez arriesgando su vida para salvar otras.