¿Sabías que en la Edad Media ya se hablaba de zombies?

Tendemos a pensar que los zombies, walking dead, o muertos vivientes, son una pesadilla moderna. Sin embargo, parece que nuestros antepasados medievales también sufrieron su “presencia”.

Las sagas nórdicas mencionan a menudo a los “Draugr”, unos seres que regresan, vistiendo las ropas y armadura con la que fueron enterradlos, de sus tumbas para infligir daño a familiares y amigos de su comunidad. Se supone que a modo de venganza por algo.

Los Cronistas también mencionan este fenómeno. Guillermo de Newburgh, Adam Burton y Walter Mapp mencionan incidentes aterradores en los que ajusticiados o personas que habían muerto violentamente regresaban de la tumba para aterrorizar a su antiguo pueblo y sus parientes, como los Draugr. Todos estos cronistas coinciden en matizar que no son meros espíritus, sino que son los verdaderos cuerpos de los individuos y causan “daño real” incluso a veces la muerte de sus víctimas.

El remedio medieval contra estas criaturas lo conocemos de sobra: la decapitación, una estaca a través del corazón seguido de la destrucción total del cadáver por la quema.