¿Sabías que en la Edad Media ya se hablaba de zombies?

Tendemos a pensar que los zombies, walking dead, o muertos vivientes, son una pesadilla moderna. Sin embargo, parece que nuestros antepasados medievales también sufrieron su “presencia”.

¿Sabías que en la Edad Media ya se hablaba de zombies?Las sagas nórdicas mencionan a menudo a los “Draugr”, unos seres que regresan, vistiendo las ropas y armadura con la que fueron enterrados, de sus tumbas para infligir daño a familiares y amigos de su comunidad. Se supone que a modo de venganza por algo.

Los Cronistas también mencionan este fenómeno. Guillermo de Newburgh, Adam Burton y Walter Mapp mencionan incidentes aterradores en los que ajusticiados o personas que habían muerto violentamente regresaban de la tumba para aterrorizar a su antiguo pueblo y sus parientes, como los Draugr. Todos estos cronistas coinciden en matizar que no son meros espíritus, sino que son los verdaderos cuerpos de los individuos y causan “daño real” incluso a veces la muerte de sus víctimas.

El remedio medieval contra estas criaturas lo conocemos de sobra: la decapitación, una estaca a través del corazón seguido de la destrucción total del cadáver por la quema. Hace muy poco un equipo de arqueólogos encontraron unos extraños restos en una aldea de Inglaterra, en Yorkshire del Norte. Se trataban de cadáveres mutilados y quemados.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que este “ritual” se realizaba por temor a que los muertos se volvieran zombies y volvieran de sus tumbas. La investigación la publicó la prestigiosa revista Journal of Archaeological Science: Reports.

Los restos de huesos calcinados estaban enterrados en un pozo de Wharram Percy, y datan de los siglos XI a XIV. En aquel lugar encontraron más de 137 huesos humanos que pertenecían, al menos a 10 personas.

El equipo descubrió que muchos de estos huesos mostraban cortes de cuchillos, lo que sugiere que los cuerpos habían sido decapitados y desmembrados, así como los restos de la quema de los mismos.

En la Europa medieval existía la arraigada creencia popular de que los muertos podían levantarse de sus tumbas y vagar por los caminos, ahí tenemos a nuestra Santa Compaña, aunque más bien es una procesión de almas y no de cadáveres. Los muertos vivientes iban por los pueblos expandiendo enfermedades y asaltando a quienes tenían la mala suerte de encontrarse en su camino. Se creía que esos “zombies” poseían una gran fuerza y un instinto asesino desbocado.

No fueron pocos los escritores medievales que escribieron tratados con fórmulas y rituales explicando la manaer de tratar estos cadáveres: había que depositarlos en una fosa, decapitarlos, demembrarlos y quemar los trozos que quedaban.

Los arqueólogos ingleses barajaron otras teorías para su estudio, pero llegaron a la conclusión de que esta explicación era la más consistente debido a las alteraciones observadas en los huesos: la superstición humana.