El 17 de septiembre de 1497 se celebra la llegada a Melilla de Pedro de Esopiñán, ilustre comendador del Duque de Medina Sidonia.

Partió de Sanlúcar de Barrameda con una flota que estaba destinada a Colón, pero que le fue otorgada a él para que se dirigiera a la “Malila Califal”, una antigua y pequeña villa fenicia (Russadir) arrasada, que se encontraba en un enclave único y a la merced de los pobladores de tierras cercanas.

La flota a cargo del Comendador fondeó en la ensenada de los Galápagos y de ahí hasta el muelle natural que la costa ofrece. Desembarcaron y ascendieron hasta la actual Plaza de Armas, dónde en esa misma noche construyeron una pequeña fortificación de madera.

Aunque se le llama conquista, la historia nos cuenta que cuando este personaje pisó tierra melillense, allí no había nadie, todo estaba destruido al haber sido escenario de numerosas guerras y batallas entre el reino de Fez y el reino de Tlemecen. Por lo que, ni allí ni prácticamente en sus alrededores había habitantes.

La gesta fue la “toma”, en nombre de su casa, de esos territorios africanos que, según la documentación que se conserva, habrían cambiado a antiguos nobles andalusíes musulmanes por otro señorío en la península.

De este hecho, de la toma por Medina Sidonia, aún quedan vestigios en la ciudad, cómo el escudo de la propia Melilla (sus dos calderas/cestas de Medina Sidonia) y el recuerdo de Estopiñán en forma de escultura, así como la celebración del día de esta ciudad en 17 de septiembre, que no existiría de no ser por esta casa castellana.

Para profundizar más en el tema:

Artículo del Reto Histórico sobre los intereses de Medina Sidonia en África

Articulo de Al sur de alboran (sobre la documentación de la toma/conquista)

Compartir