Siempre hemos creído que Halloween es una fiesta típica norteamericana que ellos inventaron, pero no, como tantas cosas ellos se la han apropiado y le han dado “su toque”.

Calabazas de Haloween. (Fuente: Wikimedia)

Esta fiesta es de origen celta. Hace unos 3000 mil años, estos pueblos de Europa celebraban (lo que hoy es) el 31 de octubre la fiesta de fin de año con el Samhain, una fiesta con carácter religioso. Los celtas creían que la frontera entre el mundo de los vivos y de los muertos se volvía incierta en la noche antes del Año Nuevo y se creía que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra. Para ahuyentar a estos -habitualmente- malos espíritus, los celtas se vestían con cabezas y pieles de animales mientras que los druidas realizaban sacrificios en el fuego para durante ese día.

Celtas. (Autor: Augus McBride)

En el siglo VIII la Iglesia Cristiana convirtió el 1 de noviembre en el Día de Todos los Santos, para rendir homenaje a todos sus mártires, y santos, que no tuvieran un día particular de celebración. A lo largo de los años, estos festivales se combinaron, y la mayoría llamó “All hallowmas” al Día de Todos los Santos. La noche anterior se conoció como “All Hallows Eve” (Víspera del Día de Todos los Santos). Con el tiempo, su nombre se convirtió en Halloween.

Celebración de Haloween en 1925. (Fuente: Wikimedia)

¿Y cómo llegó a Estados Unidos? Pues con la inmigración europea en el siglo XIX, principalmente de irlandeses católicos (con fuertes raíces celtas), que llevaron esta tradición. Con el paso del tiempo se fue modificando hasta tal y como la conocemos hoy.

Fuentes:

  • BBC (20 de octubre de 2011). «All Hallows’ Eve». BBC religions (en inglés)
  • Nicholas Rogers, «Samhain and the Celtic Origins of Halloween», Halloween: From Pagan Ritual to Party Night (New York:Oxford University Press, 2002), 11-21