Científicos revelan cavidad de 20 metros por debajo de la pirámide de Kukulcán, también conocida como El Castillo.

Han descubierto que la pirámide principal de las ruinas mayas de Chichén Itzá (en México) fue parcialmente construida sobre un río subterráneo.

Chichén Itzá fue una ciudad, o un centro ceremonial, que pasó por diversas épocas constructivas e influencias de los distintos pueblos que la ocuparon y que la impulsaron desde su fundación. Su nombre significa: Boca-del-pozo (chichén) de los brujos-de-agua (Itzá)’; lo que da sentido a esta aparición de enormes agujeros que conectan con ríos subterráneos.

René Chávez, experto en geofísica, dijo el jueves que estos ríos subterráneos a menudo se conectan los cenotes abiertos o cavernarios (en algunos cenotes los mayas hacían sacrificios humanos rituales).

[ Cenote: Un cenote (del maya dzonoot: ‘hoyo con agua’) es una depresión geológica inundada, de origen kárstico.]

El arqueólogo Guillermo de Anda, que no participó en el estudio, dijo que podría confirmar que los mayas incluyeron mapas simbólicos de su cosmología en sus templos y lugares sagrados.

El cenote sagrado de Chichén Itzá era considerado uno de los más importantes lugares de peregrinación de la cultura maya y a el peregrinaban personas de lugares muy distantes de toda Centroamérica.

A principios del siglo xx un cónsul estadounidense, Edward Herbert Thompson (1857-1935), se enteró de que allí se sacrificaban de doncellas ricamente ataviadas (fruto de una leyenda) y compró la propiedad en donde se encuentra, dragó el cenote y extrajo numerosos objetos que envió a su país, principalmente al Museo Peabody de Massachusetts.

Para 1926, el gobierno mexicano expropió los terrenos en donde se encontraba la entonces “Hacienda Chichén”.

Los cenotes que rodean la pirámide podrían representar los cuatro puntos cardinales.

El río en el centro podría simbolizar el centro del universo de los mayas, que imaginaban como un árbol con grandes raíces.