Benito Mussolini, cuentan, tenía gustos gastronómicos bastante excéntricos. Uno de sus platos favoritos era el ajo picado frito con aceite y limón. Le gustaba tanto que se comía un plato entero lleno de ajos. ¿Te imaginas comer un plato entero de ajo frito?

Su esposa, Rachele, confesó una vez que cuando Mussolini comía su plato favorito, muchas veces no podía soportar el hedor del aliento de sumarido durante la noche y tenía que dormir en otra habitación.

Lo curioso es que el dictador italiano odiaba la pasta, la pizza y las patatas, porque le causaban fuertes dolores de cabeza, en cambio no tenía ningún problema en comer un plato lleno de ajos.