¿Sabías que un abogado inglés compró Stonehenge?

Cuando, en 1915, Cecil Chubb, un abogado de Salisbury asistió a una subasta local por petición de su esposa, no se imaginaba que iba a convertirse en parte de la historia.

Al parecer había acudido pata comprar un juego de sillas y una mesa, pero terminó comprando, por unas 6600 libras de entonces (unos 650.000 € de hoy día), lo que ahora se considera el tesoro nacional más grande de Gran Bretaña, que estaba a punto de convertirse en una ruina total: Stonehenge.

Aunque se dice que Chubb lo compró como regalo para su esposa, parece ser que lo hizo para asegurarse de que ningún extranjero pudiera hacerse con el hoy tan conocido monumento.

No sería la primera vez que se desmontaba algo y se llevaba a los Estados Unidos. En alguna entrevista afirma:

Pensé que un hombre de Salisbury debería comprarlo

Antes de la subasta, el sitio estaba en total abandono. Los turistas del siglo XIX arrancaban trozos como recuerdo y tallaban sus nombres en la piedra. En 1881 se tuvieron que apuntalar algunas por peligro de derrumbe, aunque finalmente, en 1900 se cayó una de las piedras verticales y un enorme dintel horizontal se partió en dos.

Este hecho provocó una respuesta popular que llevó a la designación de un vigilante, la primera excavación en la zona organizada y la introducción de una valla. 15 años después los terrenos y las piedras fueron subastadas y compradas por el abogado.
A los tres años de la compra, Chubb lo donó al Estado, con la condición de que no se cobrara una tarifa “superior a un chelín” para visitarlo (aunque hoy te clavan casi 14£), y la gente de la ciudad de Salisbury tendría acceso libre.

Stonehenge, hoy en día, atrae a un millón de curiosos al año y es un sitio protegido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.