Castillo de Carcasona (Lionel Montico)

Entre los siglos XII y XIII, se trató de neutralizar, con el beneplácito del papado y la monarquía francesa, a los cátaros. Al principio fue de forma pacífica, pero más tarde el Papa Inocencio III decidió proclamar la Cruzada contra estos cristianos.

El catarismo era originario de Bulgaria y se basaba en dos principios: el del Bien, creador del espiritu y el del Mal, creador de la materia. Cristo había sido, no el Hijo de Dios, sino un enviado de este para enseñar a los hombres el camino del espiritu, por lo tanto ni murió en la cruz ni su cuerpo se encontraba en la Eucaristía por lo que los sacramentos no existían para los cátaros. Se abstenían de consumir productos lácteos y consideraban pecado el sacrificio de los animales.

Mapa de las zonas de presencia cátara
Mapa de las zonas de presencia cátara. (Wikimedia)

Los cátaros se dividían en dos: los perfectos y los creyentes. Los primeros habían recibido el espíritu, llevaban una vida muy austera, no poseían bienes, no mantenían relaciones sexuales y eran vegetarianos; los segundos esperaban recibirlo en el transcurso de la vida, podían poseer bienes, comer carne e incluso vivir en pareja o casarse.

El catarismo se impuso con fuerza en la zona de el Languedoc francés. La nobleza se pasó a esta religión para mantenerse independiente de los poderes civiles y religiosos; la burguesía porque permitía el préstamo y el interés, prohibida por la Iglesia oficial; los campesinos la nueva religión los liberaba de pagar el diezmo.

Liberación de presos cátaros de Carcasona por el franciscano Bernard Délicieux, enfrentado a la Inquisición
Liberación de presos cátaros de Carcasona por el franciscano Bernard Délicieux, enfrentado a la Inquisición. (Óleo de inspiración romántica por Jean-Paul Laurens. 1879)

La Iglesia y la monarquía francesa no podían permitir más esto que consideraban una herejía, por lo que instauraron la Inquisición —antes que la famosísima Santa Inquisición española—, que debía reprimir y llevar a los cátaros a la hoguera. A pesar del apoyo inglés y aragonés al catarismo, el cerco contra estos se reducía y muchos se vieron obligados a huir del territorio.

Al mando de Simón de Montfort, un ejército atacó las tierras cátaras comenzando una larga y sangrienta guerra donde el rey de Aragón, Pedro el Católico, también involucrado del lado de los cátaros, murió en la batalla de Muret en 1213. Su hijo, Jaime I el conquistador, junto al conde de Toulousse, Raimundo IV, recuperaron la ciudad de Toulousse.

Castillo de Montsegur
Castillo de Montsegur. (Wikimedia)

El último reducto cátaro fue el castillo de Montsegur, que se rindió el 2 de marzo de 1244 tras un año de asedio. El día 16 de ese mes quemaron en la hoguera a 205 personas. El catarismo no murió a pesar de la persecución, sobrevivió de forma clandestina en el Languedoc y en otros reinos vecinos.

Fuentes:

  • René Nelli. Los cátaros del Languedoc en el siglo XIII.
  • Ávila Granados, Jesús (2005). La Mitología Cátara – Símbolos y pilares del catarismo occitano.