María de Molina (¿?, hacia 1265 – Valladolid, 1321). Fue esposa de Sancho IV, hijo de Alfonso X el Sabio y, por lo tanto, reina de Castilla y León.

Murió Sancho dejando al heredero Fernando en minoría de edad, y a partir de ese momento, todos los cortesanos se concitaron contra la reina María.

La reina María de Molina y su hijo, Fernando VI de Castilla en las Cortes de Valladolid en 1295

Empezaron los nobles, por no querer reconocer a Fernando como heredero al dudar de la legitimidad de este, y apoyar en cambio a los infantes de la Cerda. Así, pues, sus ambiciosos tíos, los infantes Juan y Enrique, y los infantes de la Cerda, sus primos, eran los grandes enemigos de María de Molina. Por si era poco, las coronas de Portugal y Aragón hicieron causa común con los nobles rebeldes.

Cualquiera con ánimo poco templado hubiera desistido de luchar; pero María de Molina no era mujer que se arredraba fácilmente. Estudió despacio la situación y, cuando se disponía a encararse con los adversarios, se encontró con que los rebeldes de León proclamaban rey de León al infante Juan y los rebeldes de Castilla a Alfonso de la Cerda.

Monumento a Sancho IV en Tarifa, Cádiz

Esta división de sus enemigos empezaba a facilitar sus planes. Empezó por buscar el apoyo de las clases populares, y luego, con sus finas dotes de diplomática, consiguió que el rey de Portugal se alejase de los asuntos del reino; hizo lo mismo con los monarcas de Aragón y Francia. Al verse desamparado Alfonso de la Cerda, no tuvo más remedio que inclinarse ante la voluntad de la reina, y cuando el infante Juan se vió solo, no tuvo otro que renunciar a sus pretensiones.

Todos los enemigos fueron desapareciendo poco a poco, y aquella mujer prudente y resuelta, logró que la nobleza reconociese al niño Fernando como heredero único e indiscutible de la corona de Castilla y León.

Escudo de Sancho IV

Fernando fue rey, pero murió prematuramente, y otra vez la anciana María se encontró en la misma situación de antes. También el heredero Alfonso XI era menor de edad, así que esto obligó a María de Molina a hacerse cargo de la regencia de su nieto hasta su muerte, dejando todo dispuesto para que reinara sin ella.

Fuentes:

  • Menéndez Pidal de Navascués, Faustino (1982). «La Casa Real de Castilla y León». Serie: Heráldica medieval española. Hidalguía.
  • Gaibrois Riaño de Ballesteros, Mercedes (1936). María de Molina, tres veces reina. Colección Vidas Memorables (1ª edición).
  • Carmona Ruiz, María Antonia (2005). María de Molina. Plaza y Janés.