Puede decirse que Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744 – Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811), fue un hombre que sabía de todo.

Era hijo de una noble familia asturiana, y había estudiado en Oviedo, Ávila y Alcalá. Hizo la carrera de Magistratura, y ocupaba un alto puesto en Madrid.

Lo mismo te escribía un drama o una poesía lírica como un trabajo acerca del modo de podar los olivos. Le interesaban muchísimo las cuestiones agrícolas y ganaderas. Un día publicó un informe sobre la Ley Agraria, y ese trabajo magistral, fue la base de la gran reforma de la agricultura española.

Retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos, de Francisco de Goya

Por haber escrito una poesía satírica contra un personaje de la Corte fue desterrado a su pueblo natal y más tarde a Palma de Mallorca, donde pasó unos años.

Cuando los franceses invadieron España, Murat, queríendose atraer a tan alto personaje, lo llamó a Madrid; pero Jovellanos no quiso sumarse al partido afrancesado de José Bonaparte, sino que formó parte de la Junta Central contra los franceses.

Casa natal y museo de Jovellanos

Todo el renombre que tenía Jovellanos, lo puso a favor de la causa española. Sus luminosos informes causaban la admiración de aquellos hombres que se habían propuesto borrar de España hasta la sombra de Napoleón.

Jovellanos fue hombre de profunda fe religiosa, irreprochable moral e integridad política. Escribió mucho, encariñado con todas las ramas del ser humano, y así puso su pluma en favor del Derecho, la Política, el Arte y la Industria. Pero la rama que le atrajo más fue -curiosamente- la agricultura, como hemos dicho. Nadie antes que él vio que el porvenir de España residía en la en la riqueza de sus campos bien labrados.

En cierta ocasión en que se dirigía por mar a su patria chica, le sorprendió una borrasca, seguida de una tempestad que puso en peligro la embarcación. Pudo desembarcar en Puerto de Vega, pero ya estaba “herido de muerte”. Al día siguiente se le declaró una pulmonía, de la que falleció. Tenía entonces sesenta y siete años.

Fuentes: