Juan Martín el Empecinado (Castrillo de Duero, Valladolid, 5 de septiembre de 1775 – Roa, Burgos, 20 de agosto de 1825), fue el gran militar de la Guerra de Independencia Española contra las tropas napoleónicas.

Se unió a las fuerzas del general Cuesta, vencidas por los franceses en las batallas de Cabezón y Medina de Rioseco. Conscientes de que no podían realizar combates en campo abierto contra las tropas francesas, dirigió una partida de guerrilleros, la cual se dedicó a apresar convoyes, hostigar a los franceses, liberar prisioneros españoles y prestar servicios de enlace.

Estatua del Empecinado en su localidad natal. (Fuente: Blasdemolina)

Poco a poco se le fueron uniendo más hombres y se convirtió en la pesadilla de los franceses y sus líneas de comunicaciones. Sus acciones se extendieron hasta la costa mediterránea y la frontera portuguesa, y estuvieron coordinadas con la ofensiva inglesa mandada por el Duque de Wellington.

El general francés Joseph Léopold Sigisbert Hugo —padre del escritor Victor Hugo—, intentó su captura, pero al ver que era de gran dificultad, optó por apresar a su madre. El Empecinado amenazó con fusilar a cien prisioneros franceses si mataban a su madre; los franceses ya conocían de que era capaz al Empecinado y liberaron a la madre de este.

Joseph Léopold Sigisbert Hugo. (Fuente: Wikimedia)

El Empecinado y sus hombres ganaron la batalla de Guadalajara, conquistaron Calatayud y organizaron la defensa de Alcalá de Henares venciendo a los franceses.

Los franceses ya le tenían pánico, porque cuando menos lo esperaban, caía sobre ellos con sus tropas, y luego de producir una gran mortandad, desaparecía sin que les diese tiempo a reaccionar. La Junta Central y la Regencia le reconocieron sus méritos concediéndole el grado de general.

Novena novela de la primera serie de los “Episodios Nacionales” de Benito Pérez Galdós. (Fuente: Wikimedia)

Tras ser derrotados los franceses, Fernando VII volvió a España, recuperó el trono y restauró el absolutismo monárquico. El Empecinado se declaraba liberal, cosa que no le gustó al retornado rey, así que lo confinó en Valladolid.

En 1820 la constitución que rechazaba Fernando VII fue puesta en vigor con el pronunciamento de Riego. El rey recibió el apoyo de los «Cien mil hijos de San Luis» para restaurar el antiguo orden y lo logró con éxito. El Empecinado se marchó exiliado a Portugal y más tarde volvió, pero fue apresado por orden de Fernando VII para ser juzgado y posteriormente ahorcado.

Fuentes:

  • Menéndez Pidal, Ramón. La España de Fernando VII.
  • Escalera, Evaristo; González Llana, Manuel (1864). La España del siglo XIX: sus hombres y acontecimientos más notables, volumen 1.