El 1 Julio 1909 un Policía Indígena es apaleado por los Cabileños y como represalia sale de Melilla una columna de castigo regresando el día 3 con tres detenidos.

En el campo marroquí no todos se ponían de acuerdo en la conveniencia o no de consentir los trabajos mineros de las empresas españolas, de modo que los cabecillas Mohamed el Mizian y El Chadly, decidieron por su cuenta atacar a los obreros del ferrocarril minero provocando la suspensión violenta de las obras que se estaban realizando para unir Melilla con las minas de Uixan.

A las 8 de la mañana del día 9 de julio de 1909 un numeroso grupo de rifeños, emboscados cerca de un pequeño puente que se estaba construyendo sobre el barranco de Sidi Musa dispararon a mansalva contra los obreros matando a seis de ellos. Este hecho dio inicio a la Campaña de 1909.

El Comandante General de Melilla, el General Marina, recibió la orden del Gobierno de establecer un perímetro de seguridad en la ciudad. Así, sale de los límites de Melilla ocupando las estribaciones del macizo del Gurugú, las posiciones de Sidi Musa, Sidi Ahmed El Hach, Sidi Ali y Atalayón.

A partir del 11 de Julio comenzaran a llegar, desde la Península hacia Melilla, las Unidades Expedicionarias. El 18 de julio hay en ataque en masa de los Harqueños sobre las posiciones, principalmente sobre Sidi Ahmed El Hach, donde mueren el Comandante Royo y el Capitán Guiloche, pero la posición se mantiene al igual que las demás.

Será el 27 de julio cuando se produzcan los tristes hechos conocidos como el desastre del Barranco del Lobo y la muerte del General Pintos de la brigada Mixta de Madrid. A pesar de esta circunstancia se consigue la misión que era abastecer la posición de Sidi Ahmed El Hach de municiones y víveres y, reparar un tramo de la vía férrea.

Urgentemente, el gobierno de Antonio Maura, aprueba un decreto para enviar tropas de reserva a Marruecos (Brigadas Mixtas de Cataluña, Madrid y Campo de Gibraltar, además de otras unidades militares que complementarán a las Brigadas), para cubrir las bajas y tratar de controlar la situación, siendo la mayoría de estos reservistas padres de familia de las clases obreras.

La legislación de reclutamiento vigente permitía quedar exento de la incorporación a filas o consiguiendo que fuera otra persona en su lugar a cambio de dinero, o mediante el pago de un canon de 6000 reales, cantidad que no estaba al alcance de todos (el sustento diario de un trabajador ascendía en la época aproximadamente a 10 reales). Los sindicatos convocaron entonces una huelga general que termina en lo que se conocerá como la “Semana Trágica” de Barcelona.

Durante los embarques de las tropas, algunos soldados arrojaron al mar los escapularios y medallas que varias aristócratas barcelonesas les habían entregado antes de subir al vapor militar Cataluña, mientras hombres y mujeres gritaban desde los muelles:

¡Abajo la guerra! ¡Que vayan los ricos! ¡Todos o ninguno!

Por otro lado, a mitad de septiembre ya, el General Marina cuenta con el refuerzo de estos 40.000 hombres y comienza la ofensiva para ocupar el Gurugú. La historia dejará huella en unidades que participaron en la carga de Taxdir, la toma de Zeluán, el avance hacia Nador, la toma de la Alcazaba de Zeluán y por fin la toma del Gurugú el 29 de septiembre, continuando con complicadas actuaciones militares con los más insumisos y atraerse a los más pacíficos mediante la negociación.

El 26 de noviembre se toma Atlaten y el 27 los Jefes de las Kábilas rinden pleitesía al General Marina dando por finalizada la campaña.

Fuentes:

CENTRO DE HISTORIA Y CULTURA MILITAR DE MELILLA

Corts i Blay, Ramón. La Setmana Tràgica de 1909: l’Arxiu Secret Vaticà