Orden n.º 227 segunda guerra mundial ejercito rojo

Antes de la Orden n.º 227 hubo otra otra que Stalin, líder de la Unión Soviética, dio a la Stavka. Esta orden, emitida en agosto del año 1941, decía que el combatiente soviético que se quitara la insignia durante la batalla y se rindiera al enemigo, sería considerado un desertor y traidor a la patria, ejecutado en el acto y su familia sería arrestada y privada de toda asistencia del estado.

Orden n.º 227 segunda guerra mundial ejercito rojo
Iósif Stalin, líder soviético. (Wikimedia)

Como para Stalin, los combatientes soviéticos habían olvidado esta orden, le ordenó al general Vasilevski que escribiera otra en el mismo día con la máxima premura. Esa misma noche, Vasilevski volvió ante Stalin con el borrador de la Orden n.º 227, más conocida como «Ni un paso atrás». El líder soviético hizo muchos cambios y la firmó. Esta orden fue leída a todas las tropas del Ejército Rojo y decía lo siguiente:

«Los que siembran el pánico y los cobardes deben ser eliminados en el acto. La mentalidad de retirada debe ser eliminada. Los comandantes del ejército que hayan permitido el abandono voluntario de las posiciones deben ser relevados y ser sometidos a un juicio inmediato por un tribunal militar»

Cada ejército tenía que organizar varios destacamentos bien armados para formar una segunda línea y abatir a los soldados que trataran de escapar. Se establecieron tres campos para interrogar a los que habían conseguido escapar de un cautiverio o cerco alemán. Los comandantes que permitieran la retirada de sus tropas, debían ser privados de su rango y enviados a batallones penales en donde debían realizar misiones semisuicidas como limpiezas de minas en mitad de un ataque. Según los registros, 422.700 hombres del Ejército Rojo sufrieron esta pena.

Orden n.º 227 segunda guerra mundial ejercito rojo
Fusileros del Ejército Rojo armados con subfusiles PPSh combatiendo en la ruinas de Stalingrado. (lasegundaguerra.com)

Esta orden fue dada por Stalin el 28 de julio de 1942, cuando las fuerzas soviéticas retrocedían ante el VI ejército alemán de Paulus. Si los alemanes avanzaban por el Volga, el país quedaría dividido en dos y sería estrangulado al verse amenazada la nueva línea de aprovisionamiento angloamericana, ya que el convoy PQ-17 acababa de ser destruido en el mar de Barents.

Fuentes:

  • Antony Beevor (2005). Stalingrado
  • Antony Beevor (2012). La Segunda Guerra Mundial