25 de febrero del año 1500.

En Gante se celebra una fastuosa fiesta a la que asisten los reyes Felipe el Hermoso y su esposa doña Juana, la que más adelante será llamada la Loca. Medianoche; la dama se siente aquejada de un dolor de barriga; se retira a la letrina y allí, según la leyenda popular, a las tres y pico de la madrugada, da a luz un niño: el heredero al trono de España.  ¿Podría confundir una mujer que ya había sido madre los dolores del parto con un simple dolor de barriga?

¿Pero nació Carlos I en una letrina?

Según el historiador y experto en historia medieval Óscar Villarroel:

En ningún caso Juana habría dado a luz sola. Era la archiduquesa y el niño era posiblemente el heredero. De hecho, Felipe estaba actuando de una forma muy atenta con todo lo que atañía al parto porque era un posible heredero varón.

Así de rotundo, aunque sin embargo reconoce que, efectivamente, en alguna crónica se puede leer que Juana parió sola en una letrina.

Juana y Margarita intentaron llamar a aquel niño Juan, en honor al heredero que Castilla y Aragón acababa de perder. Pero Felipe decidió llamarlo Carlos, en honor a su abuelo Carlos ‘El Temerario’. Para Óscar Villarroel es llamativa la elección: “No deja de ser curioso porque su antepasado llevó una política totalmente antifrancesa, por tanto, contraria a la suya”.

Por cierto, otro dato. Las madrinas de Carlos fueron Margarita de York y su tía Margarita de Austria (que jugará un papel decisivo en su educación).

¿Supuso un alivio para los Reyes Católicos un nuevo nieto varón?

En el momento que nace Carlos, Miguel sigue vivo, así que no era un heredero directo, solo plausible. Pero en aquella época la descendencia masculina siempre daba una cierta tranquilidad. Como nos recuerda la historiadora Teresa Cunillera, “las cortes de Aragón no aceptaban a una reina con facilidad. Entonces que fuera un nieto varón por supuesto que facilitaba el camino.”

Recorrido por todos retratos e imágenes de Carlos V