Batalla que supuso el fin de la amenaza persa en la península griega. Este enfrentamiento fue el final de la travesía persa a través del territorio griego después de conquistar los territorios griegos de Tesalia, Beocia y el Ática.

La gran victoria griega que estaba formada por la alianza entre Esparta, Atenas, Corinto y Megara, supuso hacer bueno el sacrificio del rey espartano Leónidas y sus tropas en el paso de las Termopilas el verano anterior, y la victoria ateniense bajo el mando de Temístocles en la batalla naval de Salamina.

Salamina, según la historiografía occidental es un referente de victoria naval, ya que —como decimos según la historiografía— infligieron una aplastante derrota naval a los invasores protegiendo la cultura occidental.

Aunque lo cierto es que para los persas, la derrota en Salamina fue un contratiempo menor, ya que Jerjes había ganado la batalla naval de Artemisio (de la que poco se habla) y la terrestre de las Termópilas, la famosa batalla contra los “300 espartanos” (aunque todos sabemos que eran algunos más).

Mardonio quedó como comandante supremo de las fuerzas persas. Este general, hijo de uno de los nobles que habían ayudado al padre de Jerjes a hacerse con el trono y oficial favorito del rey persa.

Moriría en la Batalla de Platea, lo que supuso el pánico entre las tropas persas y su completa derrota.

El enfrentamiento en Platea tuvo lugar en el verano del 479 a. C., probablemente la semana del 15 de agosto según Heródoto, principal fuente de estos acontecimientos.