Galera romana

Como se puede intuir –al menos la primera– las dos expresiones pertenecen al ámbito marinero, pero con el paso del tiempo también pasaron al lenguaje del resto de la sociedad y se usan (variando un poco el sentido) con casi igual significado.

Judá Ben-Hur (Charlton Heston) remando junto a otros remeros en una escena de la película
Judá Ben-Hur (Charlton Heston) remando junto a otros remeros en una escena de la película “Ben-Hur”. (Wikimedia)

Seguro que alguna vez hemos oído decir, o nos lo han dicho a nosotros, que no damos un palo al agua, y hoy en día todos sabemos que cuando alguien dice que una persona no da un palo al agua es porque esa persona es muy floja y no hace nada.

Como se ha dicho antes, el origen de esta expresión viene del vocablo marinero, en el que se refiere al marinero flojo que fingía remar dando golpes al agua con el remo (palo).

Hoy en día, podemos escuchar decir a alguien que se ha salvado por los pelos cuando por ejemplo se libró de una multa por mal aparcamiento porque quitó su coche justo antes de que llegase la policía a la zona.

Navío español de 112 cañones entrando en Ferrol. Acuarela de Guillermo G. de Aledo, Museo Naval de Madrid
Navío español de 112 cañones entrando en Ferrol. Acuarela de Guillermo G. de Aledo, Museo Naval de Madrid

Al parecer, esta expresión proviene de cuando los navegantes surcaban los mares, y curiosamente, muchos de ellos, a la hora de hacerse marineros y embarcar en un navío, no sabían nadar, aunque tampoco era un requisito.

Si alguno de ellos caía al mar y no sabía nadar, o incluso sí supiese, la mejor forma de salvarlo y subirlo a bordo, era enganchándole de los pelos. Muchos marineros se dejaban una larga melena para que esta fuese una especie de seguro de vida ante una caída por la borda.

En aquel momento el significado de la frase era totalmente literal al haber salvado su vida gracias a su pelo.

Fuentes:

  • José Luis García Remiro (2011). A buen entendedor… Dichos, frases y expresiones: su significado y origen
  • Pancracio Celdrán Gomariz (2011). Hablar con corrección