Adolf Hitler

Adolf Hitler sufrió una gran cantidad de atentados, aún hoy no se sabe una cifra exacta de cuántos de ellos podrían haber evitado la Segunda Guerra Mundial o haberla acortado.

El cine ha recreado varios de estos intentos, la película más reciente y menos conocida es 13 minutos para matar a Hitler, en la que el carpintero Georg Elser colocó una bomba lista para estallar en mitad de una arenga de Hitler en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich el 8 de noviembre de 1939. Hitler ese día acortó el discurso y se libró. Otra película, esta más conocida, es Operación Valkiria, en la que se recrea el atentado fallido orquestado por el coronel del Estado Mayor Claus von Stauffenberg, que tuvo lugar el 20 de julio de 1944 en “la Guarida del Lobo” y que mató a cuatro personas hiriendo levemente a Hitler.

Claus von Stauffenberg
Claus von Stauffenberg. (Wikimedia)

¿Tenía un ángel de la guarda Hitler o era capaz de oler el peligro? Eso nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que a su alrededor tenía un amplio dispositivo de seguridad que protegía su figura, aunque como ya hemos visto, no siempre funcionaba.

Antes de que Hitler llegara a cualquier lado como podría ser un edificio, los equipos de la Gestapo registraban las paredes en busca de micrófonos y explosivos. El agua que consumía Hitler previamente era examinada varias veces al día y la que se embotellaba lo era en presencia de sus mensajeros y llevadas por estos al jerarca nazi. La ropa de lavandería pasaba por rayos-X para asegurarse de que no hubiera explosivos ocultos.

Adolf Hitler y Benito Mussolini, dictador italiano
Adolf Hitler y Benito Mussolini, dictador italiano. (Wikimedia)

En los bunkeres en los que Hitler pasaba muchas horas, en el exterior se almacenaban tanques de oxígeno para bombear el aire dentro, porque temía los vapores nocivos del ferrohormigón.

El jefe de personal tenía que seleccionar en persona las verduras que Hitler posteriormente consumiría, pero estas venían de una huerta que producirían solo para su consumo, y si la verdura venía de otra huerta, tenía que ser sacada en presencia de un mensajero designado que la llevaría a la cocina.

Margot Wölk
Margot Wölk. (Wikimedia)

Toda la comida se analizaba químicamente antes de ser preparada y era probada por catadores antes de que el Führer la consumiese. Margot Wölk era catadora y recordaba su función con estas palabras:

“Nunca había carne porque HITLER ERA VEGETARIANO. LA COMIDA ERA BUENA… MUY BUENA. pERO NO PODÍAMOS DISFRUTARLA. NUNCA VI A HITLER, PERO TODOS LOS DÍAS TENÍA QUE ARRIESGAR MI VIDA POR ÉL”

Fuentes:

  • Antony Beevor (2005). Stalingrado.
  • Bullock, A. (1962). Hitler: A Study in Tyranny.
  • Steinert, Marlis (2004). Hitler y el universo hitleriano.