La base alimenticia de los legionarios romanos era el trigo, ellos mismos convertían su harina en pan, en una muela que cada unidad poseía. Una vez horneado el pan, se cortaba en ocho rodajas para repartir entre los miembros del contubernio —grupo de 8 hombres que vivían bajo una misma tienda y constituía lo que hoy es un pelotón.

En tiempos de la república el coste del trigo se deducía de la paga del legionario, pero ya en la época imperial el soldado romano recicibía su ración de forma gratuita.

Legionarios romanos cavando una zanja para proteger el campamento de ataques enemigos

Al contar el imperio romano con inmensas extensiones de olivares en la península itálica y en la península ibérica, consumían mucho aceite de oliva que vertían sobre el pan.

Al no conocer los romanos el azúcar, el único endulzante que poseían los romanos era la miel, un endulzante natural que contaba con una larga vida.

Legionarios combatiendo en la segunda guerra dacia

Los legionarios romanos comían carne, pero era considerada un añadido a su ración de pan.

Los romanos, ya fuesen de clase alta o baja, comían con las manos, no conocían los tenedores, usaban una daga para cortar el pan y la carne.

Acompañando a las comidas estaba presente el vino, que los romanos tomaban diluido con agua.

Legionarios desmontando sus tiendas para emprender la marcha

Normalmente, el romano desayunaba una copa de agua para hidratarse después de tantas horas durmiendo y sin ingerir líquidos.

El almuerzo, o prandium, era un refrigerio frío a mediodía. Puede chocarnos porque hoy en día la información alimentaria que nos llega es de que el desayuno es la comida más importante del día con respecto a otras comidas, pero para los romanos la comida más importante del día era la cena, sobre todo porque era el momento del día en el que ya terminaban la jornada de la larga marcha que realizaban.

Los romanos usaban unas etiquetas equivalentes a las que usamos hoy en día para dar información de un producto como es su fecha de envasado y caducidad, ellos conservaban los víveres en ánforas en las que ponían unas etiquetas y en éstas anotaban la edad de los alimentos, la capacidad del contenedor y la empresa que los había producido.

 

Fuentes:

  • Stephen Dando-collins (2012). Legiones de Roma.