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Cadena de la Catedral de Sevilla (Sevilla City Centre)

Seguramente las personas que hayan visitado la ciudad de Sevilla y su Catedral, se habrán preguntado por qué hay unas enormes cadenas. Esto se trata de un legado del siglo XVI, y es que por aquel entonces existían diferentes órganos de justicia y distintos criterios entre los mismos, de ahí que a cada acusado le interesara ser juzgado en uno u otro.

La justicia ordinaria tenía fama de ser la más dura, por lo que todo el mundo quería esquivarla. Los soldados podían declarar ante un tribunal militar, y los curas ante la autoridad eclesiástica, mientras que el resto de los mortales tenían que buscarse otras artimañas.

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Catedral de Sevilla y la Giralda vistas desde la Plaza del Triunfo (Andalucía Información)

La más recurrente era el «derecho de asilo», un principio legal que impedía a los alguaciles entrar en los lugares sagrados para detener a los presuntos delincuentes, por lo que en ese lugar podían estar seguros y protegidos. Sin embargo, a veces surgía la duda de dónde estaba exactamente la frontera que separaba la jurisdicción eclesiástica de la civil.

Por ello, y para acabar con las interpretaciones subjetivas, en 1565 se colocaron estas cadenas. Una vez instaladas, también fueron muy útiles para evitar que los mercaderes entraran en la Catedral con sus caballos y carros en los días de mal tiempo.

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Catedral y cadenas (Wikimedia)

Alrededor del templo sevillano hay 157 columnas encadenadas. Y se sabe que las más antiguas fueron traídas desde Itálica.

A principios del año 2017, fueron detenidos cuatro jóvenes de nacionalidad belga por robar una de las cadenas que rodean el perímetro de la Catedral, pero fueron puestos en libertad porque el valor de las cadenas era de menos de 400 euros, ya que la cadena robada no tenía apenas antigüedad, no todos los tramos que rodean el templo catedralicio tienen la misma tasación, porque se han ido reponiendo en distintas fases en función del deterioro que presentaban las piezas.

Cortesía de David Rodríguez Cordón

Fuentes:

  • Ayuntamiento de Sevilla